Un estudio contable con unos 15 clientes activos, operado por la contadora dueña y una asistente. Buenas herramientas, clientes fieles, y una capacidad operativa completamente tope.
- Antes
- Ningún proceso documentado — confirmado de forma explícita por la propia dueña. El control real del negocio vivía en una planilla que solo ella sabía operar. Un proceso completo estaba roto: se había perdido el acceso a la herramienta correcta y se resolvía caso a caso modificando un documento antiguo.
- El problema de sistema
- No era falta de software: tenían tres programas contables funcionando. Era que ninguna parte del sistema existía fuera de la cabeza de una persona. Sin convención de nombres, con archivos duplicados y sin criterio para saber cuál era el vigente. Si ella paraba dos semanas, el trabajo técnico paraba con ella.
- Qué construimos
- Mapeamos el negocio completo: los tres ciclos operativos reales, el calendario de fechas críticas, quién hace qué y qué se rompe primero al crecer. Sobre ese mapa construimos una estructura documental nueva, escribimos los procedimientos de los ciclos críticos y montamos una fuente de verdad única que reemplaza a la planilla, con el historial anterior migrado.
- Qué cambió
- El sistema dejó de existir solo en una cabeza y pasó a estar escrito. La asistente ahora tiene un procedimiento escrito que puede consultar sin depender únicamente de preguntar. El negocio quedó en condiciones de recibir a otra persona sin que alguien tenga que explicarlo todo desde cero.
Evidencia y alcance
Diagnóstico operativo completo, estructura documental y cuatro procedimientos escritos, entregados en abril de 2026. Después acompañamos un ciclo operativo entero para validarlo contra datos reales.
Publicamos este caso sin razón social: no tenemos autorización escrita de la titular para nombrarla, y no la damos por supuesta. Por la misma razón no mostramos capturas del sistema — contiene información de sus clientes.
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